Él [Jesus] les contestó: "Al atardecer, ustedes dicen que hará buen tiempo porque el
cielo está rojizo, y por la mañana, que habrá tempestad porque el cielo está nublado
y amenazante.* Ustedes saben discernir el aspecto del cielo, pero no las señales de los tiempos.
(Mat 16:2-3 NVI)
Estas
palabras de Jesus fueron dirigidas en contra un grupo de Fariseos y Saduceos
que estaban en oposición a su ministerio. Podían entender el clima pero no
sabían leer la situación en la que se encontraban. Como muchos hoy eran
especialistas, sabían sobre un tema pero eran ignorantes de otras cosas
importantes. Eran excelentes en almacenar conocimiento pero no sabían quién
estaba delante de ellos. No entendían la consecuencia de rechazar a Cristo para
sus vidas, su ciudad y su nación. Esa consecuencia en el futuro cercano seria
la destrucción total de su ciudad y Templo por los Romanos en el 70 d.C. No
entendían los tiempos en los que vivían
En
contraste cuando vamos al Antiguo Testamento y leemos sobre el ejercito del Rey
David vemos a los de la tribu de Isacar,
la Biblia nos dice que eran ‘gente
experta en conocer los tiempos, para saber lo que Israel debía hacer’[i].
A diferencia de muchos ellos estaban atento a las señales de los tiempos y asi
podían ayudar a la nación buscar la dirección de Dios.
En
estos dos casos vemos ejemplos a seguir y errores a evitar. Es necesario
conocer los tiempos en los que vivimos para ser guiados en el camino correcto.
Como cristianos no es suficiente simplemente conformarnos al patrón de este
mundo sino que debemos ser transformados como dice Pablo.[ii]
Esta es una lucha en todas las generaciones del pueblo de Dios desde los
tiempos de David hasta hoy.
Luchamos
contra la tentación que ser seducidos por la forma de pensar del mundo. Es muy
fácil mirar al pasado y juzgar los pecados de nuestros antepasados en la Fe. La
iglesia en Alemania que no se opuso adecuadamente al plan de Hitler contra los Judíos.
Cristianos en otras generaciones que no confrontaron los abusos de la esclavitud.
En cada uno de esos casos si hubo grandes hombres de Fe como Dietrich Boehoffer
o William Wilberforce que marcaron la diferencia y se levantaron en contra del
mal pero muchos otros no tenían el coraje.
A veces
no somos muy compasivos cuando juzgamos esos pecados colectivos del pasado y la
historia es un juez bastante frio. Sentimos una superioridad a ellos ya que
nosotros nunca caeríamos por ideas como esas. El único problema es que somos
cegados a nuestros propios tiempos. Como esos fariseos no entendemos lo que
está aconteciendo en este momento. Y si no entendemos lo que está aconteciendo
ahora no podemos ver la dirección de Dios para su Pueblo.
Esto ocurre
por varias razones,
No nos mantenemos informados de lo que está
aconteciendo en nuestro entorno. Es muy fácil cerrar los ojos a nuestro
alrededor, a lo que está ocurriendo en
nuestra ciudad o nuestro país. Hay un nivel donde es bueno desconectarse y no
estar ansioso o preocupado, es posible caer en el pecado de pensar demasiado en
cosas que están pasando. Pero si no sabemos lo que está ocurriendo en el mundo
no estaremos listos para usar la palabra de Dios para derribar argumentos y
toda cosa que se opone al conocimiento de Dios.[iii]
Debemos declarar la obra de
Cristo y ver la transformación de corazones individuales y como consecuencia
ser una voz profética en nuestra ciudad y nuestra nación. Las palabras de Dios
se aplican a nuestras vidas, pero también se aplica al mundo porque toda
autoridad es de Jesús [iv]y
las naciones son de Cristo por Herencia.[v]
Si no declaramos esa verdad no seremos la sal del mundo. Cuando nos pregunten
qué debo hacer para ser salvo debemos tener una respuesta y cuando nos
pregunten como podemos tener una nación que honra a Dios debemos tener una
respuesta. El Reino de Dios debe extenderse no solo a individuos sino la
consecuencia de esa transformación individual debe ser visible en todas las
áreas de la sociedad.
Fidelidad comparativa. Medimos nuestro llamado en la cultura
relacionado con el comportamiento de nuestros amigos o líderes cristianos. Hoy en día la palabra evangélico se está
volviendo un término bastante amplio que encierra un grupo diverso de personas.
Cada vez parece estar alejándose más de su uso histórico como referencia a cristianos
que ven la centralidad y autoridad de la Biblia.
El
problema es que muchas veces usamos a otros como modelo de cómo comportarnos en
la sociedad. Cada vez que somos
confrontados por la palabra de Dios a ir en contra la corriente cultural,
aparece algún líder evangélico informándonos que ‘en realidad no hay ningún problema
con ese comportamiento y que los Cristianos en oposición a esa conducta eso son
puros legalistas. Que podemos servir
y aceptar los principios de este mundo[vi]
y los principios de Dios. ‘No se
preocupen los injustos SI heredaran el Reino de Dios,[vii]
Pablo estaba exagerando.’ Muchos
piensan ‘bueno, este tipo tiene una iglesia grande, hartos jóvenes, escribió
canciones que me hicieron llorar en el tiempo de ministración’- debe tener
razón. Somos engañados cuando no
usamos la palabra de Dios como nuestro estándar sino nuestra cultura
evangélica. Nos volvemos como los
fariseos que ponían sus tradiciones antes de la palabra de Dios. [viii]
Como
maestros estos hombres llevan una responsabilidad mayor por engañar a las personas.
Pero aun así Dios nos ha dado su Palabra, y nos manda a no dejarnos engañar por
falsos maestros.
Estamos enamorados de nuestra propia
generación. Nose
cuantas veces he escuchado lo mismo en predicas y conferencias. “Esta es la generación victoriosa! La
nueva generación! Este generación
entiende lo que generaciones anteriores no entendían.” Es como si tener iphones
y Facebook ahora nos da una mayor autoridad espiritual. Es muy fácil tirarnos flores y entregarnos medallas entre
nosotros. Generaciones pasadas
tenían sus problemas, pero esta generación también. De hecho ni siquiera diría que esta generación tiene menos fallas
que las pasadas. Es solo que estamos
más encariñados con nuestros propios pecados colectivos. Si queremos ver una generación usado por Dios en las naciones
debemos enfrentar esos pecados.Tendremos tiempo para hablar de victoria en el
cielo.No podemos actuar como si todo esta bien si no es asi.
Ezequiel
nos habla de esa falsas afirmaciones:
"Así es, en efecto. Estos profetas han
engañado a mi pueblo diciendo: ‘¡Todo anda bien!, pero las cosas no andan bien;
construyen paredes endebles de hermosa fachada.
(Eze 13:10 NVI)
No
sirve esconder la realidad con hermosa fachada. Si vamos a ser expertos en
conocer los tiempos aquí hay algunos puntos
débiles de esta generación:
Nos cuesta proclamar el evangelio de forma verbal.
El mandato a ir
a predicar a veces se ha convertido en ir y entregar ayuda humanitaria. Si
somos llamados a ministerios de misericordia pero misericordia sin la proclamación
verbal del evangelio es crueldad. Debemos ser testimonio con nuestras vidas
pero predicar con nuestras bocas ya que la Fe viene por el oir la palabra de
Dios.[ix]Si
queremos ir a misiones pero no hay un deseo o plan de verbalmente predicar el
evangelio no estamos cumpliendo la gran comisión.
Nos cuesta tener confianza en la veracidad y
suficiencia de las escrituras.
Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil
para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia,
a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena
obra.
(2Ti 3:16-17 NVI)
Hoy en
día tenemos una cantidad enorme de información
nuestro alcance. Llevamos nuestra petición a san google y generalmente
nos da respuestas a nuestras preguntas. Un problema es que ese bombardeo en
información nos hace impacientes al buscar una respuesta para que ir a la
Biblia si google me responde mas rápido? También quedamos con la impresión que
en cada tema hay miles de posturas, todas igual de válidas. Perdemos la
habilidad de discernir porque no pasamos el tiempo suficiente en la escritura
para crear ese filtro Bíblico. Muchas veces incluso ponemos a la palabra de
Dios en el tribunal de juicio en vez de permitir que la Biblia nos juzgue a
nosotros.
Necesitamos
renovar nuestra confianza en la veracidad de las Escrituras, creer porque Dios
lo dijo. No solo creer que es un libro que contiene verdad sino darnos cuenta
que es suficiente. Es lo que necesitamos para vivir una vida que honra a Dios,
una página vale mucho más que la sabiduría de este mundo. Solo con ese pensar
podemos escapar de la anemia espiritual de una fe sin convicción. Si Dios ha
hablado podemos confiar en su Palabra.
El miedo de declarar los estandartes morales
de Dios y se rechazado por la sociedad
…Mas ellos dijeron: ¡Hazte a un lado! Y dijeron además:
Éste vino como extranjero, y ya está actuando como juez; ahora te
trataremos a ti peor que a ellos. (Gen 19:9 LBA)
Para la
mente humanista en el año 2014 no hay peor pecado que el que cometió Lot en
esta historia. En ese contexto los hombres de la ciudad querían que les
entregaran a los dos forasteros para “conocerlos” cuando Lot cuestiono la
moralidad de sus intenciones esta fue su reacción. Aunque han pasado miles de años
vemos la misma actitud hoy en día. ‘¿Quien te crees para juzgar?’ Por esa razón
muchos evangélicos no se atreven a decir lo que dijo Lot, incluso intentan
decir que va en contra del espíritu de Cristo. Vemos que no es así porque Pedro
nos dice que el alma justo de Lot estaba afligido por la maldad en la ciudad.[x]
No estaba siendo legalista, estaba viendo la maldad en la ciudad y llamándola
por su nombre. Es necesario ser esa voz profética en nuestro entorno para que
no caiga bajo la misma condenación de Sodoma. No porque sentimos una
superioridad a las personas sino para frenar el juicio de Dios contra nuestra
nación.
El
mundo quiere que nos escondamos en nuestros templos y que no denunciemos sus
ídolos pero ese es nuestro rol profético en la sociedad como iglesia y no lo
debemos abandonar. Tampoco debemos temer aquellos en la iglesia que nos atacan
por tomar esa postura. Podemos tener paz en saber que estamos caminando en la
tradición de grandes hombres de fe como Noé, Samuel, Isaías, Jeremías… Es mejor
estar en esa lista que tener la aprobación de Hombres.
Conclusion:
Cada generación tiene sus luchas. Estas son generalizaciones, pero debemos examinar nuestros corazones para ver si hemos creído alguno de estos engaños. No toma a muchos para traer transformación, pocos jóvenes comprometidos a la gran comisión pueden hacer grandes cosas.
Conclusion:
Cada generación tiene sus luchas. Estas son generalizaciones, pero debemos examinar nuestros corazones para ver si hemos creído alguno de estos engaños. No toma a muchos para traer transformación, pocos jóvenes comprometidos a la gran comisión pueden hacer grandes cosas.
Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande
nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y
corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
(Heb 12:1 RV1960-T)

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